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Prostatitis: los cuatro tipos, sus síntomas y su tratamiento

Placa de cultivo de laboratorio cerrada junto a un tubo de muestra de orina vacío sobre una superficie clara

Lo esencial. Prostatitis es el nombre que agrupa cuatro cuadros distintos de la próstata, y confundirlos es el origen de casi todos los tratamientos que no funcionan. Los síntomas asociados a la próstata afectan a entre 2 y 10 de cada 100 hombres, y de todos los episodios de prostatitis solo en 1 de cada 10 casos se llega a demostrar una causa bacteriana; en el resto la causa queda sin demostrar (Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud, Ministerio de Sanidad, 2005). Por eso el antibiótico —2 semanas en la forma aguda, de 4 a 12 semanas en la bacteriana crónica según ese boletín— resuelve unos casos y no toca siquiera el problema en otros.

¿Qué es la prostatitis y a cuántos hombres afecta?

Es la inflamación de la próstata, con o sin infección detrás. La prevalencia de síntomas asociados a la próstata se sitúa en el 2-10 % de los varones, y dentro de ese conjunto la prostatitis bacteriana crónica representa solo el 7 % de todas las prostatitis (Ministerio de Sanidad, 2005).

Ese dato del 2-10 % merece quedarse fijado, porque circula lo contrario. En la publicidad de productos para la próstata es habitual leer que más de la mitad de los hombres maduros tiene la próstata inflamada. El boletín oficial del Ministerio de Sanidad da una cifra bastante más modesta, y es la que usamos aquí.

Esa distancia entre lo que se anuncia y lo que mide un boletín oficial vale para casi todo lo que rodea a la próstata, y es la razón de que cada cifra de esta página lleve su fuente al lado.

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Los cuatro tipos de prostatitis: la clasificación NIH

La clasificación vigente es la de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), de 1995, recogida en el boletín del Ministerio de Sanidad y en el manual MSD en su edición profesional (Ministerio de Sanidad, 2005; MSD Manual, tabla NIH):

Categoría Nombre Qué la define
I Prostatitis bacteriana aguda infección de inicio brusco con síntomas urinarios y generales; bacteria identificable
II Prostatitis bacteriana crónica infección urinaria de repetición por el mismo microorganismo
III A Síndrome de dolor pélvico crónico inflamatorio dolor persistente, leucocitos presentes, sin bacterias
III B Síndrome de dolor pélvico crónico no inflamatorio dolor persistente, ni leucocitos ni bacterias (la antigua «prostatodinia»)
IV Prostatitis inflamatoria asintomática sin síntomas; hallazgo incidental al estudiar otra cosa

La categoría III es la que más gente reúne, justamente porque es la que queda cuando el cultivo no encuentra nada. Y la categoría IV explica una situación que desconcierta. Encontrarse con una «prostatitis» en un informe sin haber notado jamás una molestia.

Conviene señalar la fecha de las fuentes. La clasificación es de 1995 y el boletín español que la recoge es de 2005. Sigue siendo la referencia que se usa y coincide con la del manual MSD, aunque no es un documento recién publicado.

Esta guía recoge los cuatro tipos de prostatitis según la clasificación NIH, en qué se diferencian sus síntomas, cómo se distingue este cuadro de la próstata agrandada y qué familia de tratamiento corresponde a cada categoría, con la fuente pegada a cada afirmación.

¿Qué síntomas da la prostatitis aguda?

Empieza de golpe. La prostatitis bacteriana aguda se presenta de forma brusca, con fiebre alta, escalofríos, dolor perineal y en la zona baja de la espalda, junto con síntomas urinarios como orinar muchas veces y escozor al hacerlo. Puede llegar a producir retención urinaria por obstrucción (Ministerio de Sanidad, 2005).

Cuándo esto es una urgencia

Esto es una urgencia. La combinación de fiebre alta con escalofríos, dolor perineal o lumbar intenso y dificultad o imposibilidad para orinar es el cuadro que describe el boletín oficial para la forma aguda, y no es un cuadro para tratar en casa ni para probar nada por cuenta propia (Ministerio de Sanidad, 2005).

También son motivo de consulta inmediata no poder orinar nada con dolor y distensión abdominal, y ver sangre en la orina (consenso AEU/SEMERGEN/SEMG/semFYC, Actas Urológicas Españolas 2010).

Hay un detalle de esa urgencia que sorprende a quien la vive. En urgencias pueden no hacer un tacto rectal. No es descuido. El tacto rectal y el masaje prostático están contraindicados ante la sospecha de prostatitis bacteriana aguda, por el riesgo de provocar o aumentar una bacteriemia, es decir, el paso de bacterias a la sangre (Ministerio de Sanidad, 2005).

¿Y la prostatitis bacteriana crónica?

Es la otra cara, sin fiebre y, a menudo, sin nada en absoluto. Muchos varones con infección crónica de la próstata están asintomáticos, y cuando hay síntomas suelen ser molestias perineales, dolor lumbar bajo, orinar con frecuencia o escozor, sin los síntomas generales de la forma aguda (Ministerio de Sanidad, 2005).

El microorganismo responsable casi siempre es el mismo: Escherichia coli en el 80 % de los casos. El 20 % restante se reparte entre Klebsiella, Proteus, Pseudomonas aeruginosa, Staphylococcus aureus —estos dos últimos sobre todo cuando hay antecedente de hospitalización o de sondaje vesical— y enterococos (Ministerio de Sanidad, 2005).

La forma en que suele descubrirse no es un dolor. Es un patrón, el de las infecciones de orina que vuelven una y otra vez con el mismo germen, y esa repetición es la definición misma de la categoría II.

¿Qué es el síndrome de dolor pélvico crónico?

Es la categoría III, la del dolor pélvico o perineal persistente sin bacteria demostrable en los cultivos. Se divide en dos subtipos según haya leucocitos en las muestras (IIIA, inflamatorio) o no los haya (IIIB, no inflamatorio, antes llamado prostatodinia) (MSD Manual; Ministerio de Sanidad, 2005).

Aquí hay que ser honestos con lo que la fuente dice y con lo que no dice. Solo en el 10 % de los episodios de prostatitis se demuestra una causa bacteriana; en el resto, la causa queda en pura especulación (Ministerio de Sanidad, 2005). Esa frase, escrita por el propio boletín oficial, es la razón de que en internet circulen tantas explicaciones distintas y tantos remedios seguros de sí mismos para este cuadro.

Lo que sí se deduce de ahí es práctico. Cuando no hay bacteria, el antibiótico no es el tratamiento, y repetir ciclos de antibiótico sin cultivo positivo no es una estrategia: es una inercia.

¿Cómo se confirma una prostatitis?

Con cultivos y con el contexto clínico, no con una sola prueba. Las dos categorías bacterianas se definen precisamente por lo que encuentra el laboratorio: la aguda, por una infección de inicio brusco con germen identificable; la crónica, por infecciones urinarias de repetición causadas por el mismo microorganismo (MSD Manual).

Ese resultado no es un trámite, porque manda sobre el tratamiento. En la forma crónica, la fuente española condiciona el antibiótico a que la bacteria aislada sea sensible, lo que significa que antes hay que aislarla (Ministerio de Sanidad, 2005).

Cuando los cultivos vuelven limpios y las molestias siguen, el cuadro se reclasifica. Se pasa a la categoría III, y lo que separa el subtipo IIIA del IIIB es la presencia o ausencia de leucocitos en las muestras (MSD Manual). Es una diferencia de laboratorio, no de intensidad del dolor, y un IIIB puede doler tanto como un IIIA.

La categoría IV se diagnostica de otra manera, o más bien no se diagnostica. Aparece como hallazgo incidental mientras se estudia otra cosa, en un hombre que no tiene ningún síntoma (MSD Manual).

Y queda la exploración que todo el mundo espera. El tacto rectal forma parte de la valoración urológica habitual, pero tiene una excepción que afecta directamente a la seguridad del paciente. Ante la sospecha de prostatitis bacteriana aguda se pospone, igual que el masaje prostático, hasta controlar la infección (Ministerio de Sanidad, 2005).

Queda la pregunta de los informes de ecografía, una de las más repetidas por quien sale de una revisión, la de qué significan esas calcificaciones o esa fibrosis que aparecen escritas en el informe. No lo interpretamos aquí, y no por prudencia decorativa. Un hallazgo de imagen solo cobra sentido junto al resto del informe, a los síntomas y a la historia de esa persona, y quien puede leerlo es el urólogo que pidió la prueba.

Esta guía tampoco da diagnóstico ni pauta. Decidir si unas molestias perineales son una categoría II o una categoría IIIB exige cultivos, exploración e historia clínica, y ese trabajo lo hace un médico. Si los síntomas ya están encima y lo que se busca es la lista de señales, está en qué síntomas da una próstata inflamada.

¿Levantarse de noche a orinar es prostatitis?

No necesariamente, y conviene decirlo antes de que alguien trate una próstata que no tiene nada que ver con su problema. En su informe de terminología de 2019, la Sociedad Internacional de Continencia define la nicturia como el número de micciones registradas durante el periodo principal de sueño, contadas con un diario miccional. Una sola micción ya cuenta, y la que se hace justo antes de acostarse no entra. El mismo documento recuerda que puede formar parte de cuadros que no son urológicos, como la insuficiencia cardíaca o la apnea del sueño, o deberse a poliuria nocturna asociada a diabetes, diuréticos o líquidos antes de dormir (ICS, 2019).

En la prostatitis los síntomas urinarios acompañan al dolor perineal o lumbar y, en la forma aguda, a la fiebre. Cuando lo único que ocurre es levantarse dos veces cada noche, sin dolor y sin fiebre, la lista de causas posibles es mucho más larga que la próstata, revisada en qué hay detrás de la nicturia.

Prostatitis o próstata agrandada: cómo distinguirlas

Comparten síntomas urinarios y se confunden a diario, pero el contexto es distinto:

Prostatitis Hiperplasia benigna
Cómo empieza brusca en la forma aguda; por brotes o infecciones repetidas en la crónica lenta, a lo largo de años
Fiebre posible y alta en la forma aguda no forma parte del cuadro
Dolor perineal y lumbar bajo, característico no es el síntoma dominante
Edad típica cualquier edad adulta frecuencia que sube con la edad: 0,75 % a los 40-49 años, 30 % por encima de los 70
Qué lo causa bacteria demostrada en el 10 % de los episodios estímulo hormonal: testosterona convertida en DHT
Qué encuentra el cultivo puede identificar el germen en las formas bacterianas no es la prueba que la define

Fuentes de la tabla: boletín del Ministerio de Sanidad de 2005 para la columna de prostatitis y consenso de la Asociación Española de Urología de 2010 para la de hiperplasia.

Un apunte del algoritmo español ayuda a orientarse. Que un hombre menor de 50 años presente síntomas compatibles con hiperplasia es, por sí mismo, motivo de derivación al urólogo (consenso AEU 2010). Dicho de otro modo, ante molestias urinarias con dolor en un hombre joven, lo primero que se piensa no es en una próstata agrandada. La hiperplasia, con sus cifras y su tratamiento, está en la guía de la hiperplasia y su tratamiento.

Y hay un detalle de laboratorio que evita sustos. La prostatitis puede elevar el PSA, y el boletín del Ministerio lo dice de la forma aguda: puede estar elevado y se normaliza después del tratamiento antibiótico adecuado (Ministerio de Sanidad, 2005). El PSA delata tejido prostático, no un cáncer en concreto, y también lo elevan una infección de orina o una hiperplasia (consenso AEU 2010). Un PSA alto durante o después de una prostatitis se interpreta en ese contexto, no a solas, como explica la guía del PSA por edad.

¿Cómo se trata cada tipo de prostatitis?

El tratamiento depende de la categoría, y esa es toda la cuestión. Lo que sigue es lo que recoge el boletín del Ministerio de Sanidad; la elección concreta, la dosis y la duración las decide siempre el médico, y en las formas bacterianas se apoya en el cultivo y el antibiograma (Ministerio de Sanidad, 2005).

Tipo Familias de antibiótico que cita la fuente Duración que indica la fuente
I. Bacteriana aguda tratamiento empírico con fluoroquinolonas (ciprofloxacino, levofloxacino); cefalosporinas o aminoglucósidos si hace falta vía intravenosa o intramuscular; cotrimoxazol como alternativa oral dos semanas; hasta un mes si hay recaída o la respuesta no es rápida
II. Bacteriana crónica fluoroquinolonas o cotrimoxazol, si la bacteria aislada es sensible de 4 a 12 semanas; 4 semanas solo si se ha comprobado la sensibilidad a ciprofloxacino, y 3 meses si se elige cotrimoxazol
III. Dolor pélvico crónico no es un cuadro bacteriano demostrado; el antibiótico no es el tratamiento que define esta categoría —
IV. Asintomática hallazgo incidental sin síntomas —

Dos advertencias sobre esa tabla, y las dos importan.

La primera es la fecha. El boletín es de 2005 y los patrones de resistencia a las fluoroquinolonas cambian con los años; por eso el antibiótico que se receta hoy en España puede no ser el que figura en un documento de hace dos décadas. Lo que no cambia es el principio. En una infección, la molécula la elige el médico según el germen, no según una lista.

La segunda es la duración. La forma crónica se trata durante semanas o meses, no días. El boletín habla de mantener el antibiótico entre 4 y 12 semanas, y añade que con fluoroquinolona curan el 60-80 % de los pacientes en uno a tres meses, mientras que en un tercio de los casos los síntomas y la bacteriuria vuelven. En la forma aguda, esa misma fuente avisa de que alargar el tratamiento más de un mes tampoco garantiza evitar la cronificación (Ministerio de Sanidad, 2005). Es la frustración que describe mucha gente que ha encadenado ciclos de antibiótico y sigue igual.

Los medicamentos que se usan en los problemas de próstata, con sus efectos adversos documentados, están en qué medicamento se receta para la próstata.

Damos los nombres de las familias de antibióticos porque aparecen en un boletín público del Ministerio de Sanidad y ayudan a entender de qué se habla en consulta, pero no publicamos miligramos ni horarios. En una infección, la dosis depende del germen, del antibiograma, de la función renal y de lo que la persona ya toma; un número suelto en una web solo sirve para automedicarse mal.

Qué no conviene hacer con una prostatitis

Masaje prostático. Ante la sospecha de infección aguda está contraindicado, igual que el tacto rectal, por el riesgo de bacteriemia (Ministerio de Sanidad, 2005). No es una precaución teórica, es una contraindicación formal escrita en la fuente oficial.

Reutilizar antibióticos sobrantes. En las formas bacterianas, la elección depende del germen aislado y de su sensibilidad; sin cultivo, la sobra de una caja anterior es un tiro al aire que además complica el cultivo posterior.

Sustituirlo por plantas. Las monografías europeas de la calabaza y de la raíz de ortiga se refieren a los síntomas urinarios de la hiperplasia benigna y de la vejiga hiperactiva; de infección no hablan en ninguna línea (EMA/HMPC, calabaza; EMA/HMPC, ortiga, revisión de 2025). A eso se suma un riesgo que la etiqueta no cuenta. La AEMPS ha retirado complementos «naturales» para la próstata o la potencia que llevaban sildenafilo sin declarar, con aviso de riesgo cardiovascular (AEMPS). Qué remedio tiene algo detrás, para qué cuadro y con qué reservas está en la guía de remedios naturales para la próstata.

Saber qué remedios naturales tienen respaldo y cuáles no

¿La prostatitis se cura sola?

No tenemos una cifra de curación espontánea en las fuentes oficiales que usamos, y no vamos a inventarla. Lo que sí está escrito en ellas permite responder con sentido a la pregunta.

La forma aguda no es un cuadro para esperar. Cursa con fiebre alta y puede complicarse con retención urinaria, y el propio boletín describe un tratamiento antibiótico de dos semanas como mínimo (Ministerio de Sanidad, 2005).

La forma crónica bacteriana tampoco se resuelve por dejarla estar. Se define precisamente por repetirse, y aun con un antibiótico mantenido de 4 a 12 semanas los síntomas y la bacteriuria vuelven en alrededor de un tercio de los casos.

Y en el síndrome de dolor pélvico crónico la pregunta cambia de forma, porque no hay una infección que curar. Ahí el objetivo que persiguen médico y paciente es controlar el dolor y los síntomas, y el recorrido suele ser largo. Lo honesto es decir que ese camino se hace con un urólogo y no con una web, con más detalle en qué preguntar en la consulta de urología.

¿La prostatitis deja impotente?

Es una pregunta que se repite en los consultorios abiertos al público, formulada sin rodeos, y merece una respuesta igual de directa. En las fuentes que hemos revisado para esta página no hay una cifra que relacione la prostatitis con la impotencia.

Lo que sí está cuantificado es el efecto sexual de los tratamientos de la hiperplasia, que es otra enfermedad: disfunción eréctil en el 5-7 % de quienes toman finasterida o dutasterida, descenso de la libido en el 3 %, menor volumen del eyaculado en el 1,5-2 %, y eyaculación retrógrada tras la cirugía en la mayoría de los operados (consenso AEU 2010).

Confundir esas cifras con la prostatitis es fácil y es un error. Lo que hay documentado sobre próstata y vida sexual está reunido en cómo afecta la próstata a la erección.

Esta guía forma parte de la colección de guías sobre salud masculina, donde se recogen el resto de temas sobre próstata, micción y salud del hombre.

Fuentes de este artículo 7

  1. García-Arenzana Anguera JM. Tratamiento de las prostatitis. Información Terapéutica del Sistema Nacional de Salud, Ministerio de Sanidad. 2005;29(6):145-151
  2. MSD Manual, edición profesional. NIH Consensus Classification System for Prostatitis
  3. Castiñeiras Fernández J, et al. Criterios de derivación en hiperplasia benigna de próstata para atención primaria. Documento de consenso AEU/SEMERGEN/SEMG/semFYC. Actas Urol Esp. 2010;34(1):24-34
  4. EMA/HMPC. Community herbal monograph on Cucurbita pepo L., semen. EMA/HMPC/136024/2010, 20 de noviembre de 2012
  5. EMA/HMPC. European Union herbal monograph on Urtica dioica L., Urtica urens L., radix, revisión 1, adoptada el 22 de enero de 2025
  6. AEMPS. La AEMPS retira el complemento alimenticio MAN SINFÍN SOBRES por contener un principio activo no declarado en su etiquetado
  7. Hashim H, Blanker MH, Drake MJ, et al. ICS report on the terminology for nocturia and nocturnal lower urinary tract function. Neurourol Urodyn. 2019;38:499-508. DOI 10.1002/nau.23917

Antes de seguir: Hombre Salud 50 reúne y traduce documentos clínicos publicados; no examina a nadie ni sustituye una consulta. Una prostatitis se clasifica y se trata con cultivos y exploración, y eso solo puede hacerlo un médico. Con fiebre alta y dolor, con imposibilidad de orinar o con sangre en la orina, la decisión no se consulta en internet: se va a urgencias.

Dudas habituales

¿Cuáles son los síntomas de la prostatitis?

Dependen del tipo. La forma bacteriana aguda aparece de golpe con fiebre alta, escalofríos, dolor perineal y lumbar bajo, y síntomas urinarios como orinar a menudo y con escozor; puede llegar a impedir orinar. La crónica bacteriana suele cursar sin fiebre, muchas veces sin ningún síntoma, y se detecta por infecciones de orina repetidas por el mismo germen. El síndrome de dolor pélvico crónico da dolor persistente sin bacterias en los cultivos.

¿Cuántos tipos de prostatitis hay?

Cuatro, según la clasificación de los Institutos Nacionales de Salud de 1995 que recoge el boletín del Ministerio de Sanidad: categoría I, bacteriana aguda; categoría II, bacteriana crónica; categoría III, síndrome de dolor pélvico crónico, con un subtipo inflamatorio (IIIA) y otro no inflamatorio (IIIB); y categoría IV, inflamatoria asintomática, que se descubre por casualidad al estudiar otra cosa.

¿Cuál es el mejor antibiótico para la prostatitis?

No hay uno mejor para todos los casos. El boletín del Ministerio de Sanidad cita las fluoroquinolonas, como ciprofloxacino o levofloxacino, y el cotrimoxazol, y en la forma aguda que requiere vía intravenosa, las cefalosporinas o los aminoglucósidos. La elección real depende del germen aislado en el cultivo y de su sensibilidad, y la hace el médico. Además, esa fuente es de 2005 y los patrones de resistencia cambian con los años.

¿Cuánto dura el tratamiento de una prostatitis?

En la forma bacteriana aguda, el boletín oficial considera suficientes dos semanas, y recomienda completar un mes si hay recaída o si la respuesta clínica no es rápida. En la bacteriana crónica, el antibiótico se mantiene entre 4 y 12 semanas: cuatro semanas solo cuando se ha comprobado la sensibilidad de la bacteria a ciprofloxacino, y tres meses si se elige cotrimoxazol. La misma fuente advierte de que alargar el tratamiento no garantiza evitar que el cuadro se cronifique.

¿La prostatitis crónica tiene cura?

Depende de qué categoría sea. La crónica bacteriana se trata con antibiótico durante semanas cuando el cultivo identifica un germen sensible, aunque la fuente oficial reconoce que la cronificación no siempre se evita. El síndrome de dolor pélvico crónico no tiene una bacteria que erradicar, así que el objetivo pasa a ser controlar el dolor y los síntomas. Ninguna de las dos situaciones se resuelve sola ni con productos comprados por internet.

¿El estrés o los excesos sexuales causan prostatitis?

En el 10 % de los episodios se demuestra una causa bacteriana; en el resto, según el propio boletín del Ministerio de Sanidad, la causa queda en especulación. Es decir: las explicaciones que circulan sobre estrés, abstinencia o exceso de actividad sexual no están respaldadas por esa fuente, ni a favor ni en contra. Cuando una web afirma con seguridad cuál es la causa de una prostatitis no bacteriana, está diciendo más de lo que dice la evidencia disponible.

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