Disfunción eréctil: causas, edades y cuándo mirar el corazón
La guía europea de urología define la disfunción eréctil como la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria, y en la mayoría de los casos no tiene una sola causa. Esa misma guía, en su edición de 2026, ordena las causas en seis familias: vascular, neurógena, hormonal, psicógena, farmacológica y anatómica, y añade que lo habitual es una mezcla.
En hombres españoles, la frecuencia sube con la edad de forma marcada, del 8,6 % entre los 25 y los 39 años al 49 % entre los 60 y los 70. Y hay un motivo para no tratar esto solo como un asunto de vida sexual. Cuando el origen es vascular, puede adelantarse 2 a 5 años a un problema coronario.
¿Qué es la disfunción eréctil y qué no lo es?
Un fallo aislado no es una disfunción eréctil. Lo que define el cuadro es la repetición. La dificultad aparece de forma persistente y llega a condicionar la vida sexual. Por eso los estudios no preguntan «¿le ha pasado alguna vez?», sino que usan cuestionarios con varias preguntas sobre las últimas semanas, como el IIEF, el índice internacional de función eréctil.
En las consultas reales la pregunta que hacen los hombres casi nunca es «¿tengo disfunción eréctil?». Es otra, más concreta. Si lo que les pasa es físico o psicológico. Un paciente de 50 años lo formulaba así en una consulta pública: la erección obtenida a solas, solo con la fantasía, era «total y vigorosa», y en cambio fallaba con su pareja. Otro, de 52, describía el problema como «en el momento del sexo la erección se me va». Y un tercero, de 54, preguntaba directamente a qué especialista debía acudir.
Ese contraste que ellos mismos describen —erecciones espontáneas o matutinas conservadas frente a fallo en la relación— es una de las cosas que el médico va a preguntar. La guía europea pide que la historia clínica describa la rigidez y la duración tanto de las erecciones matutinas como de las provocadas por el estímulo sexual. Por sí solo no confirma ni descarta nada, y las causas mixtas son la norma.
Orienta, no decide.
Saber qué se vende para esto y qué respalda a cada cosa
Esta guía reúne las seis familias de causas de la guía europea con lo que incluye cada una, la frecuencia por edades en España con su fuente y su fecha, el motivo por el que esto obliga a mirar el corazón, los fármacos que pueden estar detrás, lo que va a preguntar el médico y las dos intervenciones que la medicina pone por delante de cualquier compra.
¿A cuántos hombres afecta en España y a partir de qué edad?
El estudio de referencia en España es el EDEM, publicado en The Journal of Urology en 2001 con 2.476 varones de 25 a 70 años. Medido con el dominio de función eréctil del cuestionario IIEF, encontró algún grado de disfunción eréctil en el 18,9 % de los hombres. Preguntado de otra forma, con una única pregunta de autoevaluación, la cifra baja al 12,1 %. Misma población, dos maneras de preguntar, dos resultados.
El desglose por edad es la parte útil. Estas cifras proceden de la revisión española de 2010 que recoge los resultados del EDEM:
| Edad | Prevalencia de algún grado de disfunción eréctil |
|---|---|
| 25-39 años | 8,6 % |
| 40-49 años | 13,7 % |
| 50-59 años | 24,5 % |
| 60-70 años | 49 % |
Dos lecturas conviene hacer de esa tabla. En el tramo de 50 a 59 años afecta a uno de cada cuatro. No es ninguna rareza. En la década de los sesenta se acerca a la mitad de los hombres. Los anuncios omiten la otra lectura. Incluso en el tramo de más edad, la mitad no tiene el problema. La edad sube el riesgo.
No lo impone.
Hay una segunda cifra española que circula y que parece contradecir a la anterior. Un 42 % de disfunciones sexuales en una serie de 3.600 hombres de 18 a 95 años atendidos en 720 centros de atención primaria. No es contradicción. Es otra cosa medida: esa muestra procede de hombres que estaban en la consulta por cualquier motivo, no de una muestra poblacional, y suma todas las disfunciones sexuales, no solo la eréctil. Cuando dos fuentes dan números tan distintos, casi siempre la diferencia está en a quién se preguntó.
Conviene añadir una limitación honesta. El EDEM es de 2001. No hemos localizado una actualización española posterior con la misma metodología y un tamaño de muestra comparable, de modo que estas cifras describen bien el patrón por edades, pero no son un dato de este año.
Las seis familias de causas, según la guía europea
La guía de la Asociación Europea de Urología de 2026 no ofrece una lista plana de motivos, sino seis grupos. Ordenar así ayuda. Cada grupo se comprueba de una manera distinta y se trata de una manera distinta.
| Familia | Qué incluye | Cómo suele aparecer |
|---|---|---|
| Vascular | Tabaquismo, falta de ejercicio, obesidad, enfermedades cardiovasculares (hipertensión, enfermedad coronaria, vasculopatía periférica), diabetes, hiperlipidemia, síndrome metabólico, cirugía o radioterapia pélvica mayor | Pérdida progresiva, en meses o años, con factores de riesgo presentes |
| Neurógena | Lesión medular, esclerosis múltiple, neuropatía diabética, Parkinson, ictus, cirugía pélvica | Junto a otros síntomas neurológicos o tras una cirugía |
| Hormonal | Hipogonadismo de cualquier tipo, diabetes y síndrome metabólico, hipertiroidismo, exceso o defecto de cortisol, panhipopituitarismo | Con caída del deseo, cansancio y otros cambios generales |
| Psicógena | Ansiedad de rendimiento, depresión, estrés, conflictos de pareja | Inicio más brusco, situacional, con erecciones espontáneas conservadas |
| Farmacológica | Antihipertensivos (diuréticos tiazídicos, betabloqueantes), algunos antidepresivos y antipsicóticos, antiandrógenos (incluidos los inhibidores de la 5-alfa-reductasa), drogas recreativas y exceso de alcohol | Aparece semanas después de empezar o cambiar un fármaco |
| Anatómica o estructural | Enfermedad de Peyronie, fimosis, hipospadias o epispadias, micropene, tumores del pene; los traumatismos (fractura de pene o de pelvis) forman grupo aparte | Con curvatura, dolor o antecedente de lesión |
La guía insiste en un punto que no aparece en ningún anuncio. La causa suele ser multifactorial. Un hombre de 58 años con hipertensión, veinte años de tabaco, ánimo bajo y un antihipertensivo nuevo no tiene una causa, tiene cuatro, y por eso ningún producto único resuelve el conjunto.
Causa vascular: la que comparte factores de riesgo con el corazón
La erección es un fenómeno circulatorio. Depende de que el tejido esponjoso del pene se llene de sangre y de que esa sangre quede retenida, y eso exige arterias que dilaten bien. Todo lo que estropea arterias a lo largo de los años —tensión alta, azúcar alto, colesterol alto, tabaco, sedentarismo, exceso de peso— estropea también esa función, y a menudo la estropea antes de dar síntomas en otro sitio.
De ahí la característica clínica del grupo vascular. La pérdida es gradual. Se instala durante meses o años y no cambia según la situación ni la pareja.
Causa neurógena: cuando la señal no llega
La orden de erección viaja por nervios, y cualquier cosa que interrumpa ese recorrido puede bloquearla aunque las arterias estén sanas. La guía nombra la lesión medular, la esclerosis múltiple, la neuropatía de la diabetes, el Parkinson, el ictus y la cirugía pélvica, incluida la que afecta a los nervios cavernosos.
En estos casos rara vez viene sola. Suele acompañar a otros síntomas nuevos —sensibilidad, fuerza, control de la orina— y ese conjunto es lo que se lleva a la consulta.
Causa hormonal: menos frecuente de lo que se cree
El grupo hormonal incluye el hipogonadismo de cualquier tipo —testosterona baja de origen testicular o hipofisario—, la diabetes y el síndrome metabólico, el hipertiroidismo, el exceso o el defecto de cortisol y el panhipopituitarismo. La propia guía indica cuándo y cómo mirarlo. Medir testosterona total en sangre, por la mañana y en ayunas, cuando haya motivo clínico para sospecharlo.
Ese detalle del horario no es un capricho de laboratorio. La testosterona varía a lo largo del día, y una extracción de media tarde puede dar un valor bajo en un hombre con niveles normales. Una analítica mal programada fabrica un diagnóstico falso. Y con él, un tratamiento que no hacía falta.
Causa psicógena: real, tratable y mal contada
La ansiedad de rendimiento, la depresión, el estrés sostenido y los conflictos de pareja están en la clasificación con el mismo rango que la diabetes. Eso importa. «Es psicológico» se usa a menudo como equivalente de «no es nada», y no lo es. Es un mecanismo distinto, con un tratamiento distinto que además funciona.
El patrón típico es un inicio más brusco, ligado a una situación o a un momento de la vida, con erecciones matutinas o espontáneas conservadas. Es exactamente el contraste que los pacientes describen por su cuenta antes de consultar.
Causa farmacológica: la que se puede comprobar en casa esta tarde
Es la más fácil de rastrear. La lista está en el cajón de casa. La guía europea nombra entre los responsables los antihipertensivos —diuréticos tiazídicos y betabloqueantes—, algunos antidepresivos y antipsicóticos, los antiandrógenos, donde entran los inhibidores de la 5-alfa-reductasa de la próstata, y las drogas recreativas junto con el exceso de alcohol.
Hay un ejemplo con cifras publicadas y muy cercano a los lectores de esta web, porque se receta a la misma franja de edad. Son los inhibidores de la 5-alfa-reductasa, finasterida y dutasterida, usados en la próstata agrandada. Su ficha técnica española recoge que las reacciones adversas más frecuentes son la impotencia y la disminución del deseo, y las series clínicas cuantifican disfunción eréctil en el 5-7 % de los pacientes, descenso del deseo en el 3 % y alteraciones de la eyaculación en el 1,5-2 %. La ficha añade un dato que tranquiliza a parte de los afectados. En la mayoría de los casos aparecen al principio y se resuelven manteniendo el tratamiento.
Esto no autoriza a dejar la medicación por cuenta propia. Lo que sí se hace es llevar la caja, o la lista, a la consulta y preguntar si hay alternativa. Qué cambia con cada fármaco de próstata está detallado en medicamentos para la próstata y en próstata y sexualidad.
Este es el apartado que ningún anuncio de la categoría incluye, y es el más importante de la página. El consenso Princeton III, publicado en Mayo Clinic Proceedings en 2012, establece que la disfunción eréctil de origen vascular puede preceder a un evento coronario clínico en una ventana de 2 a 5 años desde que aparece.
Las cifras que lo sostienen vienen de un metaanálisis de 12 estudios prospectivos con 36.744 hombres, recogido en ese mismo consenso. En los hombres con disfunción eréctil, el riesgo relativo fue de:
| Desenlace | Riesgo relativo (IC 95 %) |
|---|---|
| Eventos cardiovasculares en conjunto | 1,48 (1,25-1,74) |
| Enfermedad coronaria | 1,46 (1,31-1,63) |
| Ictus | 1,35 (1,19-1,54) |
| Mortalidad por cualquier causa | 1,19 (1,05-1,34) |
Metaanálisis posteriores han confirmado la asociación con cifras del mismo orden. No hace falta fundir esos números en uno. El mensaje es el mismo en todos.
Un riesgo relativo de 1,48 no significa que quien tiene disfunción eréctil vaya a sufrir un infarto. Significa que el grupo con disfunción eréctil tuvo alrededor de un 50 % más de eventos que el grupo sin ella, y que por tanto es un buen momento para mirar lo que nunca se mira. Visto al revés, es una ventaja. Pocas señales del cuerpo avisan con dos o cinco años de margen.
Traducido a una consulta, lo que se comprueba es lo que la propia guía europea nombra como factores vasculares: la tensión arterial, la glucosa, el perfil lipídico, el peso y el tabaco. Son cinco cosas que caben en una visita y una analítica corrientes. Quién pide qué lo decide el médico.
Hay una situación que no espera. Dolor en el pecho, opresión o falta de aire al hacer esfuerzos, con o sin problema de erección, no es materia de página web.
Eso se atiende hoy.
Orinar mal y erección: van más juntos de lo que parece
Los síntomas urinarios y los sexuales viajan en pareja en esta franja de edad. La encuesta internacional MSAM-7, con 12.815 cuestionarios evaluables de varones de 50 a 80 años de Estados Unidos y seis países europeos, encontró que cuanto peores eran los síntomas urinarios, mayor era la prevalencia de disfunción eréctil, con una relación de dosis-respuesta independiente de la edad.
Ir juntas no es causarse. Comparten factores de riesgo —edad, síndrome metabólico, obesidad—, y además los tratamientos de la próstata tienen efectos sexuales propios. Quien tenga los dos problemas a la vez encontrará el asunto desarrollado en la hiperplasia benigna de próstata, con el apartado de las noches incluido.
Qué va a preguntar el médico y a quién hay que acudir
El primer paso razonable en España es el médico de cabecera, no el urólogo. Es quien tiene la lista completa de medicación, quien puede pedir la analítica y quien deriva si hace falta. También hay un motivo práctico. En el conjunto del sistema público, la espera media para una primera consulta de especialista era de 102 días a 31 de diciembre de 2025, con diferencias grandes entre comunidades. Empezar por el especialista suele significar empezar más tarde.
Las preguntas de esa primera consulta son casi siempre las mismas. Conviene llevarlas pensadas:
- Cuándo empezó y si fue de forma gradual o de un día para otro.
- Si ocurre siempre o solo en algunas situaciones.
- Si hay erecciones matutinas o espontáneas.
- Qué medicamentos se toman, todos, incluidos los de la próstata, el ánimo y la tensión.
- Si hay tensión alta, diabetes, colesterol alto, tabaco o exceso de peso.
- Si hay síntomas urinarios, dolor o curvatura del pene.
- Cómo está el ánimo, el sueño y la relación de pareja.
De ahí salen las derivaciones. El urólogo o el andrólogo entran cuando hace falta estudio especializado o tratamiento de segunda línea; el psicólogo o el sexólogo, cuando el componente psicógeno pesa; el cardiólogo, cuando lo que aparece en la revisión es riesgo vascular. Cuándo tiene sentido pedir la derivación está explicado en cuándo ir al urólogo.
Diagnóstico y tratamiento quedan fuera de este texto. Cuál de las seis familias explica un caso concreto se decide con la historia clínica, la exploración y la analítica de esa persona, y eso solo ocurre en una consulta. Cómo elegimos las fuentes y qué hacemos cuando no podemos verificar un dato está en cómo verificamos.
Lo que sí tiene evidencia y no se compra
Antes de cualquier producto conviene conocer las dos cosas que la medicina pone por delante.
La primera son los hábitos. La guía europea recomienda iniciar el tratamiento junto con cambios de estilo de vida y control de los factores de riesgo: dejar de fumar, ejercicio, pérdida de peso y control de la enfermedad cardiovascular, metabólica u hormonal de fondo. No es un añadido decorativo. Cuando la causa es vascular, esos factores son la causa.
La segunda sorprende a casi todo el mundo, y es gratis. El trabajo del suelo pélvico —los mismos músculos de los ejercicios de Kegel, que no son solo cosa de mujeres— tiene un ensayo aleatorizado a su favor. En 55 hombres con disfunción eréctil, el grupo que hizo ejercicios del suelo pélvico con biofeedback más consejo de hábitos mejoró 6,74 puntos más en función eréctil que el grupo de control a los 3 meses (p=0,004), mientras el control no mejoró de forma significativa. A los 6 meses, cuando todos habían recibido la intervención, el 40 % había recuperado función eréctil normal, el 34,5 % había mejorado y el 25,5 % seguía igual.
Hay que leer ese resultado con sus límites: 55 hombres, un solo centro, y una intervención que mezclaba ejercicios, aparato de biofeedback y consejo, de modo que no se puede atribuir el efecto a una sola de las tres partes. Con todo, es más evidencia de la que tiene cualquier extracto vegetal de los que se venden para esto. Y no cuesta dinero. Los ejercicios, paso a paso, están en ejercicios y dieta para la próstata.
Y en tercer lugar está el tratamiento farmacológico. La guía europea sitúa en primera línea, con recomendación fuerte, los inhibidores de la PDE5 —sildenafilo, tadalafilo, vardenafilo, avanafilo—, iniciados a la vez que esos cambios de hábitos. Las inyecciones intracavernosas, el alprostadil tópico o intrauretral y los dispositivos de vacío son alternativas para casos seleccionados. Todo eso requiere receta y valoración, y está desarrollado en medicamentos para la erección.
No publicamos dosis de plantas ni un ranking de suplementos en esta página, y no es por prudencia excesiva. Es que la pregunta que trae al lector —por qué pasa esto— se responde con causas, no con productos. Y recomendar una dosis sin conocer la medicación de alguien es justo lo que hace peligrosa a esta categoría.
Tampoco publicamos cifras de eficacia de productos concretos sin fuente verificable, aunque circulen por muchos sitios. Lo que se puede comprobar de cada ingrediente que se vende para esto, con el grado de certeza de cada estudio, está reunido en la comparativa de pastillas para la erección.
Los inhibidores de la PDE5 no se combinan nunca con nitratos: nitroglicerina, mononitrato o dinitrato de isosorbida, cualquier donante de óxido nítrico, incluido el nitrito de amilo conocido como poppers. Es una contraindicación absoluta por riesgo de hipotensión grave e impredecible, y así consta tanto en la guía europea de 2026, que suma a esa lista el nicorandil, como en las fichas técnicas españolas de sildenafilo y tadalafilo. La del sildenafilo contraindica además el riociguat.
Esto afecta también a quien no piensa tomar ningún medicamento. Desde hace más de diez años, la AEMPS va sacando del mercado complementos «naturales para la potencia» que escondían sildenafilo o tadalafilo no indicados en la etiqueta: nueve notas informativas y once productos entre 2015 y 2026, consultadas una a una en la web de la agencia, con advertencia expresa de riesgo de infarto agudo de miocardio, angina inestable y arritmia ventricular. Quien toma nitratos y compra un frasco sin composición cuantificada puede estar tomando esa combinación sin saberlo.
Antes de seguir: Este texto es divulgativo y no sustituye la valoración de un profesional. Si el problema es nuevo, si empezó de golpe o si aparece con dolor en el pecho, falta de aire, síntomas neurológicos o fiebre, lo que corresponde es consultar, no leer.
Esta guía forma parte del resto de guías sobre próstata y potencia, donde se recogen el resto de temas sobre próstata, micción y potencia.
Fuentes de este artículo 11
- EAU, guía de salud sexual y reproductiva 2026, capítulo de manejo de la disfunción eréctil (clasificación de causas, primera línea de tratamiento y contraindicación con nitratos)
- Martín-Morales A, Sánchez-Cruz JJ, Sáenz de Tejada I y cols., estudio EDEM: prevalencia y factores de riesgo independientes de disfunción eréctil en España, J Urol. 2001;166(2):569-575, con el desglose por edades citado en revisión española de 2010
- Nehra A, Jackson G, Miner M y cols., recomendaciones de consenso Princeton III sobre disfunción eréctil y enfermedad cardiovascular, Mayo Clin Proc. 2012;87(8):766-778
- Dorey G, Speakman M, Feneley R y cols., ensayo aleatorizado de ejercicios del suelo pélvico y biofeedback manométrico para la disfunción eréctil, Br J Gen Pract. 2004;54(508):819-825
- AEMPS-CIMA, ficha técnica de finasterida 5 mg (Proscar, n.º registro 59830), secciones 4.4 y 4.8
- Castiñeiras Fernández J y cols., documento de consenso AEU/SEMERGEN/SEMG/semFYC sobre hiperplasia benigna de próstata, Actas Urol Esp. 2010;34(1):24-34 (efectos adversos sexuales de los inhibidores de la 5-alfa-reductasa)
- Rosen R, Altwein J, Boyle P y cols., síntomas del tracto urinario inferior y disfunción sexual masculina: encuesta multinacional del varón que envejece (MSAM-7), Eur Urol. 2003;44(6):637-649
- AEMPS-CIMA, ficha técnica de sildenafilo 100 mg (n.º registro 80062)
- AEMPS-CIMA, ficha técnica de tadalafilo 10 mg (n.º registro 80613)
- Ministerio de Sanidad, Sistema de Información sobre Listas de Espera en el SNS (SISLE-SNS), situación a 31 de diciembre de 2025: espera media de consultas externas, agregado de especialidades básicas
- AEMPS, notas informativas sobre complementos alimenticios retirados por contener sildenafilo o tadalafilo no declarados (ejemplos con fecha: HERBAL SEX PILL, 04-11-2015; VOLFORT, 13-09-2019; MAN SINFÍN SOBRES, 14-02-2020)
Dudas habituales
¿Por qué no se me levanta?
¿Por qué no se me levanta?
Las causas se agrupan en seis familias según la guía europea de urología: vascular, neurógena, hormonal, psicógena, farmacológica y anatómica, y lo más frecuente es que se combinen varias. A partir de los 50 pesa sobre todo la vía vascular, ligada a tensión alta, diabetes, colesterol, tabaco y exceso de peso: los mismos factores de riesgo que los del corazón. Un inicio brusco en una situación concreta, con erecciones matutinas conservadas, orienta más hacia el componente psicógeno; un inicio gradual, hacia el vascular.
¿Cómo sé si es físico o psicológico?
¿Cómo sé si es físico o psicológico?
No hay una prueba doméstica que lo decida, pero hay una pista que el propio médico usa: si siguen apareciendo erecciones matutinas o espontáneas y el fallo ocurre solo en la relación, el componente psicógeno pesa más. Si las erecciones han desaparecido en todas las situaciones y la pérdida ha sido gradual, hay más motivo para mirar la parte vascular y hormonal. Esa pista orienta, no diagnostica, y las causas mixtas son la regla.
¿Es normal tener disfunción eréctil a los 50?
¿Es normal tener disfunción eréctil a los 50?
Es frecuente, que no es lo mismo que normal ni que inevitable. En el estudio español EDEM, el 24,5 % de los hombres de 50 a 59 años tenía algún grado de disfunción eréctil, frente al 13,7 % entre los 40 y los 49. Que sea frecuente no significa que haya que aceptarlo sin más: a esa edad es precisamente cuando conviene revisar tensión, glucosa y lípidos.
¿A qué especialista tengo que ir?
¿A qué especialista tengo que ir?
Lo razonable es empezar por el médico de cabecera, que tiene la lista de medicación, puede pedir la analítica y deriva si hace falta. Desde ahí, el urólogo o el andrólogo se ocupan del estudio especializado, el psicólogo o el sexólogo del componente psicógeno, y el cardiólogo aparece si la revisión encuentra riesgo vascular. Empezar por el especialista suele significar esperar más: la espera media para una primera consulta en el sistema público era de 102 días a finales de 2025.
¿Qué análisis se piden en este caso?
¿Qué análisis se piden en este caso?
Quien decide es el médico, pero hay un patrón. La guía europea indica medir testosterona total en sangre por la mañana y en ayunas cuando hay motivo para sospechar una causa hormonal, y los factores vasculares que la guía nombra —hipertensión, diabetes, dislipidemia, obesidad y tabaco— se comprueban con la tensión arterial, la glucosa y el perfil lipídico. La hora de la extracción importa: la testosterona varía a lo largo del día y una muestra de la tarde puede dar un valor bajo falso.
¿La disfunción eréctil puede ser un aviso del corazón?
¿La disfunción eréctil puede ser un aviso del corazón?
Puede serlo cuando el origen es vascular. El consenso Princeton III recoge que en esos casos puede adelantarse de 2 a 5 años a un evento coronario, y un metaanálisis de 12 estudios con 36.744 hombres encontró un riesgo relativo de eventos cardiovasculares de 1,48 en los hombres con disfunción eréctil. No es una condena: es una razón para hacerse la revisión que probablemente llevaba años pendiente. Si hay dolor en el pecho o falta de aire con el esfuerzo, la consulta es inmediata.