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Testosterona baja: síntomas, cómo se comprueba y qué no dice una analítica

Tubos de analítica vacíos en una gradilla y un volante de petición doblado sobre una mesa clara

Por los síntomas no se sabe. Cansancio, menos deseo, peor ánimo o una erección que falla tienen muchas causas, y la guía europea de urología sitúa las hormonales como uno de los seis mecanismos de la disfunción eréctil, no como la explicación por defecto; recomienda medir la testosterona total en ayunas y por la mañana cuando hay indicación (EAU Guidelines on Sexual and Reproductive Health, 2026). En el estudio español EDEM, 1 de cada 4 hombres de 50 a 59 años (24,5 %) y casi la mitad de los de 60 a 70 años (49 %) tenía algún grado de disfunción eréctil, y la mayoría no eran hormonales.

Esa indicación la pone un médico después de escuchar el caso, porque en la mayoría de los hombres coexisten varios mecanismos a la vez. Esta página explica qué se pregunta, cómo se comprueba y por qué los «potenciadores de testosterona» que se anuncian por internet no tienen amparo legal en la Unión Europea para lo que prometen.

¿Qué es exactamente la «testosterona baja»?

Es un diagnóstico, no una sensación. Requiere dos piezas. Un cuadro clínico compatible y una determinación analítica hecha en condiciones correctas, valorada por quien conoce el caso completo.

En la clasificación de la guía europea, el grupo hormonal de causas incluye el hipogonadismo de cualquier tipo —el déficit de testosterona propiamente dicho—, la diabetes y el síndrome metabólico, el hipertiroidismo, el exceso o el defecto de cortisol y los fallos de la hipófisis. Son cuadros distintos que pueden dar síntomas parecidos, y ninguno se distingue de los demás sin analítica.

Aquí conviene decir de entrada lo que esta página no hace, porque la mitad de lo que circula en internet consiste exactamente en eso.

No damos cifras de corte en ng/dL ni criterios para decir «esto ya es hipogonadismo». No es prudencia comercial. Los umbrales de diagnóstico dependen del laboratorio, de la hora de la extracción, de si se mide testosterona total o libre y del cuadro clínico, y ese cruce lo hace un médico con el paciente delante. Un número copiado de una web sirve para asustarse, no para decidir.

Esta página explica qué significa «testosterona baja» en términos clínicos, cómo se comprueba, qué otras explicaciones comparten los mismos síntomas, qué dice la evidencia del ingrediente más usado en los potenciadores que se venden por internet y qué permite decir exactamente la ley europea sobre estos productos.

¿Cómo saber si tengo la testosterona baja?

Con un análisis de sangre pedido por un médico, extraído por la mañana y en ayunas. Esas dos condiciones no son un detalle burocrático. La guía europea especifica precisamente así la determinación —testosterona total, en ayunas, por la mañana— cuando está indicada.

El orden importa y suele ir al revés de lo que hace la gente.

Primero la consulta, donde se repasan los síntomas, la medicación que ya se toma, el peso, la tensión, el sueño y el estado de ánimo. Después, si procede, la analítica, que en España la pide el médico de cabecera sin necesidad de ir por libre a un laboratorio privado. Y solo entonces, con el resultado en la mano, se habla de qué significa.

Pedir por cuenta propia «un perfil hormonal» en un laboratorio privado suele acabar en un folio con flechas arriba y abajo que no se sabe interpretar, y en más ansiedad que información.

Leer las causas de la disfunción eréctil, una por una

Lo que esta página no da es un diagnóstico ni una pauta de tratamiento, y tampoco publica cifras de corte de testosterona ni criterios de hipogonadismo. La razón es doble: esos criterios no forman parte de la documentación clínica con la que se ha escrito esta página, y su aplicación exige valorar la hora de la extracción, el método del laboratorio y el cuadro completo. Dar un número sin eso es lo que hacen las webs que venden cápsulas justo debajo.

¿Si me falla la erección es por la testosterona?

Casi nunca es esa la única explicación, y en muchos casos no es la explicación. La guía europea de 2026 clasifica las causas de la disfunción eréctil en seis grupos —vascular, neurógena, hormonal, psicógena, farmacológica y anatómica— y añade que lo habitual es que la causa sea multifactorial, con varios mecanismos a la vez en el mismo hombre.

Las causas vasculares de ese listado incluyen la hipertensión, la diabetes, la dislipidemia, la obesidad y el tabaquismo, todas más frecuentes a partir de los 50.

Qué se sospecha Qué se mide para comprobarlo
Causa hormonal testosterona total en ayunas y a primera hora de la mañana, según indicación médica; en casos seleccionados la guía añade prolactina y hormona luteinizante
Causa vascular tensión arterial, glucosa, perfil lipídico, peso
Causa farmacológica revisión de toda la medicación en curso con quien la prescribió
Causa psicógena entrevista clínica; se valora junto a las anteriores, no en lugar de ellas

Para situar la frecuencia del problema en España hay una referencia poblacional. En el estudio EDEM, hecho sobre 2.476 varones de 25 a 70 años, el 24,5 % de los hombres de 50 a 59 años y el 49 % de los de 60 a 70 presentaba disfunción eréctil de algún grado (Martín-Morales A y cols., J Urol. 2001). Es un dato de prevalencia del síntoma, no de déficit hormonal. Nadie ha medido la testosterona de esa muestra española para repartir las causas.

Las causas se repasan una a una, con las preguntas que ayudan a orientar cada una, en los seis grupos de causas de la disfunción eréctil.

¿Puede ser cosa de un medicamento que ya tomo?

Sí, y es la comprobación más rápida de todas, porque la respuesta está en el botiquín de casa. La guía europea dedica un grupo entero de causas a los fármacos: antihipertensivos —cita los diuréticos tiazídicos y los betabloqueantes—, antidepresivos del tipo ISRS y tricíclicos, antipsicóticos, antiandrógenos (con los inhibidores de la 5-alfa-reductasa dentro), drogas recreativas y exceso de alcohol.

Hay un ejemplo con cifras oficiales y muy común en esta franja de edad. La ficha técnica española de la finasterida de 5 mg, el fármaco que se receta para la próstata agrandada, dice literalmente que «las reacciones adversas más frecuentes son impotencia y disminución de la libido», que aparecen en las primeras fases del tratamiento y que en la mayoría de los pacientes se resuelven al continuar con él (CIMA-AEMPS, ficha técnica nº 59830).

El consenso de la Asociación Española de Urología con las sociedades de medicina de familia pone números a ese grupo de fármacos: disminución del deseo en el 3 % de los pacientes y aumento del pecho en el 1,3-3 % (Actas Urol Esp. 2010). Son efectos de bloqueo hormonal, y explican por qué un hombre que empieza a tomarlo puede notar cambios que atribuye a «tener la testosterona baja».

Esto no se suspende por decisión propia. Se comenta con quien lo prescribió, que valora si hay alternativa. Lo que hace cada fármaco para la próstata está en qué hacen tamsulosina y finasterida.

Cuándo pedir cita

Cuando los síntomas se mantienen semanas y afectan a la vida diaria: deseo que baja de forma sostenida, cansancio que no se explica por el descanso, cambios de ánimo o una erección que falla de forma repetida.

Y hay dos situaciones que adelantan la cita:

  • Un fármaco nuevo que coincide en el tiempo con la aparición de los síntomas.
  • Aumento o dolor del pecho, o cualquier otro cambio corporal llamativo junto a los síntomas anteriores.

Urgencias el mismo día si aparece imposibilidad total de orinar con dolor en el bajo vientre, fiebre alta con dolor perineal o lumbar, o sangre visible en la orina.

Con quién se empieza y cuándo toca el urólogo está en los criterios para ir al especialista.

¿Funcionan los «potenciadores de testosterona» que se venden por internet?

El ingrediente estrella de esa categoría tiene un ensayo aleatorizado que dice lo contrario de lo que anuncian. Es el Tribulus terrestris, presente en buena parte de los productos de salud masculina que se venden en la red.

Un ensayo prospectivo, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, hecho en la Universidad de Campinas (Brasil) con 30 hombres de 40 años en adelante y publicado en Actas Urológicas Españolas, la revista de la Asociación Española de Urología, repartió 800 mg al día durante 30 días frente a placebo. Conclusión literal: a esa dosis y en ese plazo el Tribulus terrestris «no fue más eficaz que el placebo en la mejora de los síntomas de la disfunción eréctil o la testosterona sérica total» (Santos C y cols., Actas Urol Esp. 2014).

Una revisión sistemática posterior que reunió 10 estudios —483 participantes en total, con dosis de 400 a 750 mg al día— apunta en la misma dirección: 8 de los 10 no mostraron cambio significativo del perfil androgénico, la mejora de la función eréctil apareció solo en 3 de los 5 estudios que la evaluaron, y la calidad metodológica era pobre en la mitad de los trabajos (revisión sistemática, Nutrients 2025). Los propios autores añaden un matiz que conviene no ocultar: en los estudios sin efecto los participantes no partían de testosterona baja. Lo que se compara ingrediente por ingrediente está en la guía de suplementos para la erección.

Y hay un dato legal que ordena toda la categoría de golpe. Leyendo el texto íntegro del Reglamento (UE) 432/2012, que fija las declaraciones de propiedades saludables autorizadas en la Unión Europea, no aparece ninguna que contenga las palabras «eréctil», «erección», «próstata», «libido» ni «potencia sexual», para ningún ingrediente (texto oficial, DOUE).

Lo más cercano que existe es una declaración sobre un mineral:

Lo único que la ley europea permite decir Lo que no está autorizado para ningún ingrediente
«El zinc contribuye al mantenimiento de niveles normales de testosterona» (Reglamento UE 432/2012, dictamen EFSA 2010) cualquier mención a erección, potencia sexual, libido o próstata

Conviene medir el alcance de esa frase autorizada. Habla de mantener niveles normales, no de subirlos; es sobre testosterona, no sobre erección; y se refiere al zinc, no a una mezcla de plantas. Un producto que promete «subir la testosterona» o «recuperar la potencia» está diciendo algo que ningún ingrediente puede afirmar legalmente en España, con independencia de lo que la ciencia diga de él.

El riesgo real de un «natural» sin composición declarada

Aquí no se trata de eficacia. El riesgo está en lo que puede llevar dentro sin decirlo.

La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha ido retirando del mercado complementos alimenticios vendidos como naturales para la potencia por contener sildenafilo o tadalafilo sin declararlos en la etiqueta. Dos casos verificables: las cápsulas Herbal Sex Pill, con ambos principios activos, en su nota del 4 de noviembre de 2015 (AEMPS); y las cápsulas Volfort, con los mismos dos principios activos, en la nota del 13 de septiembre de 2019 (AEMPS). En ambas notas la agencia explica lo mismo: el consumo de estos principios activos se ha asociado a infarto agudo de miocardio, angina inestable, arritmia ventricular, palpitaciones, taquicardias, ictus e incluso muerte súbita cardiaca, sobre todo en personas con factores de riesgo cardiovascular, que son precisamente quienes tienen contraindicados esos fármacos. No son los dos únicos casos de la lista de la agencia.

Por qué esto es grave y no una anécdota administrativa:

Los inhibidores de la PDE5 —sildenafilo, tadalafilo y similares— tienen contraindicación absoluta con los nitratos orgánicos (nitroglicerina, mono o dinitrato de isosorbida) y con los donantes de óxido nítrico, por riesgo de caída grave e impredecible de la tensión arterial. La guía europea de 2026 lo llama contraindicación absoluta y añade el nicorandil; la ficha técnica española del sildenafilo recoge lo mismo y suma el riociguat (CIMA-AEMPS, ficha técnica nº 80062).

Un hombre de 65 años que lleva parches de nitroglicerina para la angina sabe que las pastillas para la erección están descartadas en su caso. Lo que no puede saber es que la cápsula «de hierbas» que ha pedido por internet lleva dentro ese mismo principio activo sin decirlo.

Esa es la diferencia práctica entre un medicamento con ficha técnica y un producto con composición sin miligramos declarados. Ahí está la trazabilidad, no la naturalidad.

¿Qué tiene que ver la próstata con todo esto?

Comparten consulta y a menudo comparten paciente. La encuesta MSAM-7, con 12.815 cuestionarios válidos de varones de 50 a 80 años en Estados Unidos y seis países europeos, encontró que a peor puntuación de síntomas urinarios, mayor frecuencia de disfunción eréctil, y concluyó que esos síntomas urinarios son un factor de riesgo independiente de disfunción sexual, al margen de la diabetes, la hipertensión, los problemas cardíacos o el colesterol alto (Rosen R y cols., Eur Urol. 2003).

La lectura práctica es más modesta y más útil. Quien acude por orinar mal y calla el resto está dejando fuera la mitad de la consulta. Qué cambia en la erección y en la eyaculación con los problemas de próstata está en qué cambia en la cama con la próstata agrandada.

¿Por qué el médico va a mirar el corazón y no solo las hormonas?

Porque el síntoma sexual puede llegar antes que el cardiológico. El consenso Princeton III recoge que la disfunción eréctil de origen vascular puede aparecer entre 2 y 5 años antes de un evento coronario clínico, con un riesgo relativo de eventos cardiovasculares de 1,48 en un metaanálisis de 12 estudios prospectivos y 36.744 hombres (Nehra A y cols., Mayo Clin Proc. 2012).

Por eso una consulta bien hecha por estos síntomas mide la tensión, la glucosa y los lípidos, además de valorar si procede la analítica hormonal. Las cifras por edad y lo que cambia a partir de los 50 están en potencia sexual después de los 50.

Antes de seguir: Este material es divulgativo. Si los síntomas persisten, la vía es el médico de cabecera, que decide si procede analítica y derivación; ningún complemento sustituye esa valoración.

Esta guía forma parte de la página de inicio, donde están los demás temas de próstata, micción y salud masculina.

Fuentes de este artículo 11

  1. EAU, guía de salud sexual y reproductiva, capítulo de manejo de la disfunción eréctil, edición 2026
  2. Reglamento (UE) nº 432/2012 de la Comisión, lista de declaraciones de propiedades saludables autorizadas, texto oficial del Diario Oficial de la Unión Europea
  3. Santos CA, Reis LO, Destro-Saade R y cols., Tribulus terrestris frente a placebo en el tratamiento de la disfunción eréctil, ensayo prospectivo, aleatorizado y doble ciego, Actas Urol Esp. 2014
  4. Revisión sistemática de Tribulus terrestris y función sexual masculina, 10 estudios, Nutrients 2025
  5. Martín-Morales A, Sánchez-Cruz JJ, Sáenz de Tejada I y cols., estudio EDEM sobre prevalencia de disfunción eréctil en España, 2.476 varones, J Urol. 2001;166(2):569-574 (cifras por edad citadas en revisión española de 2010)
  6. Nehra A, Jackson G, Miner M y cols., consenso Princeton III sobre disfunción eréctil y enfermedad cardiovascular, Mayo Clin Proc. 2012;87(8):766-778
  7. Rosen R, Altwein J, Boyle P y cols., encuesta multinacional del varón que envejece MSAM-7, Eur Urol. 2003;44(6):637-649
  8. CIMA (AEMPS), ficha técnica de finasterida 5 mg, nº registro 59830
  9. Castiñeiras Fernández J y cols., documento de consenso AEU/SEMERGEN/SEMG/semFYC sobre hiperplasia benigna de próstata, Actas Urol Esp. 2010;34(1):24-34
  10. CIMA (AEMPS), ficha técnica de sildenafilo 100 mg, nº registro 80062
  11. AEMPS, notas informativas de retirada de complementos alimenticios con principios activos no declarados: Herbal Sex Pill (04.11.2015) y Volfort cápsulas (13.09.2019) — Fuente 1 y Fuente 2

Dudas habituales

¿Qué síntomas se atribuyen a la testosterona baja?

Los que se le atribuyen —menos deseo, cansancio, cambios de ánimo, problemas de erección— son inespecíficos: aparecen igual en un problema vascular, en un efecto adverso de un fármaco, en una depresión o en un trastorno del sueño. Por eso la guía europea coloca las causas hormonales como uno de los seis grupos posibles y no como la explicación por defecto, y por eso el diagnóstico exige analítica y no solo una lista de síntomas.

¿Cómo saber si tengo la testosterona baja?

Con una determinación de testosterona total en sangre, extraída en ayunas y por la mañana, indicada y valorada por un médico. El orden correcto es consulta primero y analítica después, porque el resultado solo significa algo junto con los síntomas, la medicación que se toma y el resto de la exploración.

¿Es normal tener la testosterona baja a los 50?

La pregunta bien planteada es otra: qué explica los síntomas que usted nota a los 50. La prevalencia de disfunción eréctil en España en esa franja es del 24,5 % entre los 50 y los 59 años según el estudio EDEM, pero nadie ha medido la testosterona de esa muestra, de modo que esa cifra no dice nada sobre cuántos de esos casos son hormonales. Lo decide una consulta, no una estadística.

¿Sirve el Tribulus terrestris para subir la testosterona?

La evidencia disponible dice que no de forma consistente. Un ensayo aleatorizado doble ciego con placebo en 30 hombres, con 800 mg al día durante un mes, no encontró diferencias frente al placebo ni en los síntomas de disfunción eréctil ni en la testosterona total. Una revisión de 10 estudios encontró que 8 de ellos no mostraron cambio significativo de testosterona, con calidad metodológica pobre en la mitad de los trabajos.

¿Hay algún suplemento que la ley permita relacionar con la testosterona?

Solo uno, y con un alcance muy limitado: el Reglamento europeo 432/2012 autoriza decir que «el zinc contribuye al mantenimiento de niveles normales de testosterona». Nada más. En todo el texto del reglamento no hay ninguna declaración autorizada que mencione la erección, la potencia sexual, la libido o la próstata, para ningún ingrediente.

¿Puede un medicamento bajar la testosterona o el deseo?

Puede afectar a la esfera sexual, sí. La guía europea incluye un grupo de causas farmacológicas con antihipertensivos, antidepresivos ISRS y tricíclicos, antipsicóticos, antiandrógenos —incluidos los inhibidores de la 5-alfa-reductasa— y drogas recreativas. Y en el caso de la finasterida para la próstata, su propia ficha técnica española señala la impotencia y la disminución de la libido como sus reacciones adversas más frecuentes. Ninguno de esos tratamientos se interrumpe sin hablar con quien lo prescribió.

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